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Poesía

Larga canción para Yordanka

de Alexander Besú

En Larga canción para Yordanka, Alexander Besú Guevarra levanta un poemario de amor que suena a bolero, a soneto y a confesión dicha al oído. Aquí la palabra no posa. Arde. Cada texto es un gesto de entrega, una celebración del Eros y, a la vez, un refugio contra la soledad, escrito con oficio clásico y pulso contemporáneo.

Entre imágenes sensoriales —piel, bruma, música, mar— y guiños culturales que enriquecen sin distraer, el autor construye una «larga canción» donde el enamoramiento se vuelve luz cotidiana. Una forma de mirar el mundo con más intensidad. Hay piezas breves y otras de aliento mayor, pero todas comparten una misma virtud, la sinceridad que se nota cuando el poema no se fabrica, se vive.

Perfecto para lectores de poesía de amor, para quienes disfrutan la musicalidad del verso y para quienes buscan un libro capaz de acompañar, consolar y encender. Si te atraen los poemarios que se leen como una historia íntima —sin perder misterio—, esta es tu próxima lectura.

Leer las primeras páginas

─Úntate poesía en la piel.

─Eso me aconsejó mi dermatólogo.

Entonces corrí a impregnarme de ti,
a frotarme contra ti toda la noche,
¡toda la vida!

EPIDÉRMICA

Un poeta tiene que estar enamorado hasta el último momento de su vida. Pablo NerudaPablo Neruda

BOLERO PARA UNA DESCONOCIDA

Buenos días, recién conocida. Norberto Codinanorberto Codina

Déjame algo, desconocida,
algún gemido tangible, duro;
como una póliza de seguro
que me indemnice por tu partida.
Déjame un trauma o la recaída
cíclica y ruda en mi desespero.
Déjame un salto volatinero
de ángel tardío sin luz ni aureola,
o el melodrama de esa victrola
que nos imanta con un bolero.
Desconocida, déjame un astro
que me proteja de la desdicha,
y una liturgia en tu vientre orisha
de antiguas selvas. Déjame un rastro
concupiscente aquí en mi camastro,
de rock lascivo o lúbrica trova.
Déjame un brillo de Súper Nova,
y otros residuos de amor y vicio
como una prueba, como un indicio
de tu cruzada por esta alcoba.

Déjame un beso tribal y fosco
como una máscara caribeña.
Déjame urgente tu santo y seña

por si algún día te desconozco.
Deja en mi flanco de amante tosco
mi investidura de superhombre.
Y antes que el mundo grite o se asombre
por la inminencia de tu estampida,
déjame al menos, desconocida,
saber tu nombre.

CRÓNICA DEL HALLAZGO

Y fue así, de esta manera:
apareciste convocando todas las miradas,
apartando la neblina con las manos,
vestida con un musgo prehistórico
como escapada de algún códice antiquísimo.
Y supe que era a ti a quien esperaba,
el último elemento imprescindible
para una alquimia nueva
capaz de procrear una explosión
y luego un canto
para después mostrar la maravilla.
Exactamente aquí fue cuando hablaste
para anunciar la etérea profecía:
“En verdad os digo que al final de este poema
terminaremos desnudos
delante del mismísimo Dios”.
Entonces supe lo habitable que era el mundo,
(hasta aquí yo era solo un eremita).
Nos decidimos a fundar varios milagros
como aquel de sumarnos al paisaje
inventando el amor a la intemperie;
o el de contar una a una las Hespérides
tirados de espaldas en un punto inexacto del planeta.
Y así, comiéndonos el polvo del camino,
(para no privar de miel a las abejas),

detuvimos de un beso la clepsidra
y juramos que sí,
que ya era hora de amarnos y anunciarlo
a las naciones;
y con un susto y un temblor de adolescentes
nos fuimos a una selva americana,
tapamos el pudor con la hojarasca
y entonces, ─mientras Dios se cubría
el rostro con las manos─,
comenzamos a desnudarnos.

DESNUDA Una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo. Mario benedettimario benedetti

Desnuda: así como estás,
te llevaré en el recuerdo,
por si algún día me pierdo
en el olvido. Serás
esa imagen que jamás
se borrará de mi vida.
Podré olvidarte vestida,
olvidar cómo penetra
tu olor, olvidar la letra
de tu canción preferida…
Podré olvidar el creyón
de tus labios en la copa,
o tu sonrisa, o tu ropa
por toda la habitación;
Podré olvidar la expresión
de tu rostro, ─airada o muda─,
pero no te quepa duda
de que al final de esta historia,
quedarás en mi memoria
así como estás: ¡desnuda!

SONETO PARA UNA LEJANA MUCHACHA

Tú naciste del modo más impuro,
como Eva: de mi séptima costilla;
y blandiste el lunar de tu barbilla
como un hechizo, como un buen conjuro.
Divinizada como una deidad
te embadurnaste de mi amor confeso,
y comenzaste con un largo beso
tu cruzada contra mi soledad.
No temo a la distancia y sus orgullos.
Gracias tan solo a los recuerdos tuyos
hoy puedo soportar mi paganía.
Si me melancolizo como un hombre,
grito tu nombre, amor. Grito tu nombre
y así derroto a la melancolía.

VISORACIÓN

Admito que hoy mi tristeza
es como una calle larga
y sueño una mujer rubia
que va por ella descalza,
una mujer de neblina,
incorpórea, casi abstracta
que dobla por una esquina
oscura de mi nostalgia.
Camina pisando hombrías
como si fuera hojarasca
y anunciando con su piel
blanca, (demasiado blanca
para mis ojos), la muerte
vulgar de la porcelana.
Es una mujer borrosa
por el tiempo y la distancia
que sueña anillos y fotos
y un palomar y una casa
que tiene un patio sombrío
y flores en las barandas.
Va de paso por la vida
decapitando palabras
e insensible ante el sollozo
ancestral de las guitarras.
Un milenario color
se adueñó de su mirada.

¡Qué absurdas e ineficaces
se me antojan hoy mis trampas
para esa mujer de humo
que me ha salido en el alma!
Mujer desnuda y sin riendas
que me encantó con su magia,
al fin se digna a mirarme,
agita su mano... y pasa.

Primeras páginas

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Formato
Papel
Páginas
47
Publicado
diciembre 2020
ISBN
9798584407650
Editorial
Tu Letra Online
Dirección de arte
David Morales

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