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Noticia · 24 de October de 2026

AI as a New Pencil: Prizes, Suspicion and the Work of Writing

Tras dedicar varias publicaciones recientes a la inteligencia artificial y la literatura, en Tu Letra Online queremos ampliar la conversación. La controversia sobre una novela premiada nos invita a pensar en voz alta sobre el oficio, las herramientas y el reconocimiento literario, sin atribuir a su autor un uso de IA que no nos corresponde dar por demostrado.

En pocos días hemos vuelto varias veces a una conversación que ocupa los medios y llega hasta nuestra mesa editorial: qué ocurre con la autoría, la confianza y el valor de una obra cuando interviene —o se sospecha que interviene— inteligencia artificial. Esa insistencia merece algo más que encadenar noticias. Nos invita a detenernos, abrir la mirada y preguntarnos cómo queremos convivir con estas herramientas de creación.

Por eso tomamos la palabra. Esta declaración nace de la continuidad del debate y de nuestro compromiso con autores y lectores. En Tu Letra Online no afirmamos que David Silva Rojas haya utilizado IA para escribir Donde el agua trabaja. El caso que hoy ocupa los titulares es una ocasión para reflexionar; nuestra postura sobre las posibilidades de la herramienta no determina lo ocurrido con esa novela.

Una conversación que ya hemos abierto

El 11 de octubre publicamos «Cuando la IA escribe, ¿quién firma? La pregunta que la literatura no puede esquivar». A partir de las ideas de Agustín Fernández Mallo, exploramos la responsabilidad de quien firma y el vínculo con quien lee. Invitamos a recuperarlo para pensar qué esperamos de un autor y cómo explicar las herramientas que participan en una obra.

El 15 de octubre abordamos otra parte del problema en «¿Lo escribió una IA? El porcentaje que no cuenta toda la historia»: qué puede indicar un detector y qué hace falta comprobar antes de atribuir la escritura a una máquina. Te invitamos a leer ambos artículos como antecedentes de esta reflexión. De sus preguntas surge nuestra voluntad de ampliar el debate hacia las posibilidades creativas, la formación y el criterio literario.

El caso que devuelve las preguntas a los titulares

El 23 de octubre, EL PAÍS informó de que «Pangram» clasificaba como generado por IA el 99 % de Donde el agua trabaja, de David Silva Rojas, ganadora del primer «Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat». El resultado constituye un señalamiento que requiere investigación; no permite reconstruir por sí solo el proceso creativo. Investigación de EL PAÍS.

Almadía comunicó que el autor niega haber empleado estas herramientas y anunció una revisión y la suspensión de las presentaciones en España. También recordó la prohibición del certamen. Ese es el estado documentado al 24 de octubre de 2026; nuestra reflexión no anticipa el resultado de esa revisión. Comunicado de Almadía reproducido por ZETA.

Conviene recordar que «Pangram» clasifica fragmentos del texto: su porcentaje no mide las horas de trabajo humano ni reconstruye las decisiones que produjeron el manuscrito. Investigar exige contrastar sus indicios con otras evidencias y escuchar al autor. Ficha técnica de Pangram 4.

Una novela exige mucho más que una instrucción

Nuestra posición editorial parte de una convicción: no basta con dejar a una IA trabajando por su cuenta para obtener una obra con calidad de premio. Llegar a ese nivel exige una conciencia del género, una intención estética y una capacidad de revisión que no quedan garantizadas por la fluidez de las frases.

Cuando hablamos de una colaboración literaria exigente con IA, pensamos en muchas interacciones orientadas por alguien que conoce el oficio. Hay que distinguir una voz de una imitación, reconocer cuándo un diálogo explica demasiado, sostener la tensión y advertir cuándo una escena hermosa perjudica al conjunto. También hace falta un conocimiento del modelo que vaya más allá de pedirle «escribe una novela».

La cantidad de instrucciones tampoco certifica calidad. Cien conversaciones pueden producir un libro plano si nadie sabe juzgar sus resultados. Lo decisivo es el criterio con que se conduce, selecciona y transforma el material. Esa es nuestra defensa del trabajo humano; no una conclusión sobre cómo escribió Silva Rojas, algo que la investigación deberá esclarecer.

Si la ciencia puede reconocerlo, ¿qué nos cuesta discutir?

La comparación con la ciencia resulta incómoda y útil. El Nobel de Química de 2024 reconoció a David Baker por el diseño computacional de proteínas y a Demis Hassabis y John Jumper por la predicción de sus estructuras. En el trabajo de estos últimos fue decisivo AlphaFold2, un modelo de IA. Así lo explica la Real Academia Sueca de Ciencias.

¿Habría que retirar ese reconocimiento porque intervino inteligencia artificial? Nosotros pensamos que no. El logro incluye el conocimiento, las decisiones y el desarrollo que hicieron posible la herramienta. En ese caso se premió, además, a quienes la desarrollaron: la comparación no convierte automáticamente cualquier uso de un generador en un mérito equivalente.

La ciencia y la literatura tienen criterios diferentes. Una predicción sobre proteínas puede contrastarse con evidencia experimental; una novela se juzga también por su lenguaje, su imaginación y la experiencia que ofrece. Aun así, el ejemplo permite cuestionar la idea de que la intervención de IA borra necesariamente toda contribución humana.

Aceptar el nuevo lápiz exige aprender a usarlo

El escritor argentino Hernán Casciari también ha utilizado la metáfora de la inteligencia artificial como «un lápiz nuevo», según recoge Gerry Garbulsky al referirse a su conversación en Aprender de Grandes. La retomamos reconociendo ese antecedente: aprender a usar estas herramientas exige comprender sus posibilidades, sus límites y la responsabilidad sobre el texto firmado. Atribución de Gerry Garbulsky.

La comparación tiene un límite evidente: un modelo propone lenguaje y decisiones narrativas; un lápiz no lo hace. Asimilar esa diferencia exige formación y conversación editorial.

También exige separar la calidad literaria del cumplimiento de una convocatoria. Una obra puede tener valor y contravenir unas bases. Defender la creación asistida no autoriza a ocultar una intervención prohibida, si se demuestra que ocurrió. A su vez, respetar las reglas actuales permite discutir si los próximos certámenes deberían distinguir entre corrección, exploración de ideas y generación de pasajes.

En Tu Letra Online invitamos a expandir nuestra manera de pensar la creación. Nos interesa escuchar tanto a quienes experimentan con IA como a quienes prefieren escribir sin ella. La reiteración de este asunto en los medios y en nuestras publicaciones nos anima a pensar en voz alta, compartir dudas y explorar posibilidades. El oficio puede incorporar herramientas nuevas y seguir exigiendo profundidad, imaginación y honestidad.

¿Qué usos de IA deberían declararse al presentar una novela? ¿Qué pruebas consideraríamos suficientes para resolver una sospecha con justicia? ¿Cómo deberían evolucionar los premios para reconocer el trabajo humano cuando cambian sus herramientas? Te invitamos a argumentar, compartir tu experiencia y discrepar con respeto.

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